La Pesadilla de Cassandra – Secuestro y Enmudecimiento
Cassandra Cain Él llevó a Cassandra a casa para disfrutar de ella, pero algo lo obligó a irse. Antes de salir, ató a Cassandra con cuerdas para que no pudiera escapar. Cuando ella comprendió lo que estaba pasando, empezó a forcejear y a gritar. Para silenciarla, le metió un par de bragas en la boca y las pegó con cinta. La dejó atada en posición de potro, con los pechos grandes al aire y luchando por soltarse, mientras el sudor y la excitación le cubrían el cuerpo.