La Venganza de Chrissys: Atrapada y Humillada
Chrissy no piensa dejar pasar el despido de su ex-jefe, quien la echó de una de las empresas más importantes del sector. Ella sabe que en ese lugar hay negocios sucios y que él esconde algo en su laptop. Mientras él está fuera, se cuela en su casa con leggings brillantes y tacones altos, buscando el dispositivo. No tarda en encontrar lo que necesita y copia todo en un pendrive, decidida a hundirlo si se niega a pagarle o readmitirla. Pero justo cuando se ajusta el pendrive en el escote, escucha pasos: ¡su ex-jefe la ha pillado! La agarra por detrás, le tapa la boca con fuerza y la arrastra al salón. La tira en el sofá y la interroga, pero como no tiene una explicación convincente, decide amordazarla y atarla hasta descubrir qué demonios hace allí. Primero le mete un gag en la boca para que no grite, pero al manosearle los pechos descubre el pendrive y se da cuenta de que la muy zorra intentaba chantajearlo. ¡Ahora sí que le va a dar una lección! La deja sin top, la manosea con brutalidad mientras ella solo puede gemir ahogada, y luego la ata con cuerdas: muñecas, tobillos, muslos y codos, hasta dejarla en un *hogtie* ajustado. Ella suplica clemencia, pero él no cede: ¡va a invitar a unos colegas de la oficina para que la vean así, amordazada, con los tetones al aire y atada como una perra! Chrissy se desespera, suplicando que no lo haga, que sería una humillación insoportable que sus excompañeros la vieran en ese estado. Pero él no cede, y la deja allí, descalza y forcejeando, sin poder escapar. Al menos no le bajó esos pantalones ajustados y brillantes… o eso cree. Mientras se retuerce en el sofá, con el gag baboso, intenta pensar en cómo salió todo tan mal y cómo podria escapar. Pero está demasiado apretada: ¡no hay manera de zafarse! Atada en un *hogtie* en el suelo, el tiempo se agota y su desesperación crece.