Lexy Mae atada y torturada con pinzas en los pezones
Lexy Mae atada a un poste – Parte 1
Lexy se encuentra cautiva, atada a un poste en un viejo cobertizo. Está de pie contra el poste con las muñecas atadas a la espalda. Forcejea y emite sonidos ahogados, pero nadie puede escucharla debido a la enorme mordaza roja que le han colocado en la boca. De repente, aparece su captor. Inmediatamente la manosea: le tapa la boca con una mano mientras le aprieta y soba los pechos con la otra. Añade más sujeción atándole la cintura con una cuerda. Luego, corta la tela del suéter que cubre sus pezones. Le quita la mordaza y, antes de que pueda gritar, le mete en la boca dos pares de bragas grandes. Las asegura envuelviéndole la cabeza con cinta adhesiva transparente. A continuación, le coloca pesadas pinzas en los pezones expuestos. Su captor sigue atándola más firmemente al poste. Tras un rato y más cuerda, le quita las pinzas y corta más tela de su suéter. Continúa añadiendo más cuerdas por encima y por debajo de sus tetas firmes. Lexy es muy expresiva y su rostro lo dice todo. Su captor le levanta la falda, exponiendo sus bonitas bragas de satén. Le ordena que abra las piernas, mostrando aún más sus piernas bien formadas. Le ata una cuerda a la cintura y luego entre las piernas, y la sujeta a un anillo en el suelo para que quede bien apretada. Le coloca una pinza solo en el pezón derecho antes de empezar a atarle las caderas y las piernas al poste. Las cuerdas se ajustan al poste y luego pasan entre sus piernas. Se nota que está apretado por cómo su carne se abulta entre las bandas de cuerda. Continúa atormentando a la pobre Lexy: le quita la pinza del pezón derecho y se la pone en el izquierdo. Ahora, detrás de ella, le pellizca el pezón derecho, dolorido. Lexy está indefensa y no puede hacer nada para detenerlo. Gime y se queja, pero nadie la escucha porque tiene la boca rellena de bragas. Su captor le quita la mordaza de bragas, ya que tiene otra en mente para su cautiva. Aquí termina la Parte 1.