Niñera Gypsy Dominada – Un Cuento Fetichista
Niñera Gypsy Dominada y Amordazada
Gypsy necesita unos euros extra para el fin de semana, así que acepta cuidar a los mocosos del vecino esa noche. Se despide del padre mientras este se aleja en el coche, entra en la casa y se sienta en el sofá. Mira a los críos y les advierte que más les vale portarse bien y hacerle caso… Lo que no sabe Gypsy es que a ellos les encanta jugar a someter a la niñera y atarla. Antes de que se dé cuenta, la tienen en el suelo con las muñecas y los tobillos firmemente atados con cinta americana. Ella les grita que van a tener problemas y que más les vale soltarla si saben lo que les conviene, pero, antes de que pueda decir nada más, le abren el botón de la blusa y le tapan todo el torso con cinta, ¡dejándole los tetas al aire! Ahora, avergonzada y humillada, Gypsy exige que la suelten de inmediato. Pero los mocosos no paran y le añaden más cinta, y para rematar, ¡una mordaza completa de cinta en toda la cara! Gypsy se retuerce y hace lo posible por gritar y maldecir a través de la mordaza, pero es inútil. No puede emitir más que unos gemidos ahogados. Los críos la dejan así, en el suelo del salón, y suben a jugar. Tras unas horas, la pobre Gypsy está agotada de forcejear y deja caer la cabeza. Es un desastre: con las tetas fuera, la falda subida y las medias rotas. «¡Esos cabroncitos más les vale venir a soltarme ya!», piensa. De repente, escucha el sonido de las llaves en la puerta de entrada… ¡SON EL PADRE Y LA MADRE! ¡Oh, no! Sigue atada y hecha un desastre… ¿Qué van a pensar? El padre entra y se ríe: «¡Joder…! ¿Lo han vuelto a hacer? Jajaja… Lo siento mucho, Gypsy, te suelto en un momento».