Pesadilla Nocturna de Chrissys: Disciplina con Cinta en la Oficina
Chrissy está enfocada en su trabajo cuando su jefe irrumpe en su oficina y la regaña por haberse alejado de su escritorio sin permiso. Ella insiste en que solo salió una vez porque necesitaba ir al baño urgentemente, pero puede notar que él no le cree y sigue muy enojado. Para asegurarse de que no se mueva del lugar, saca un rollo de cinta adhesiva y comienza a pegarla a su silla giratoria, dejándola apenas con libertad para moverse lo suficiente y seguir trabajando las siguientes 6 horas de su turno. Chrissy no puede creer lo que su jefe le está haciendo, pero necesita el trabajo tanto que acepta su castigo como una buena chica, continuando con sus tareas mientras queda expuesta y humillada, con la cinta arruinando su costosa blusa de satén y medias de seda. Aunque el día es largo, solo piensa en los segundos que faltan para que su jefe regrese y la libere. Pero para Chrissy, el infierno no ha terminado: su jefe ha estado planeando algo más. Al regresar, le coloca cinta en sus piernas y tobillos, suplicando que ya aprendió la lección, pero él insiste en que necesita más disciplina. Luego la enmudece con tiras de cinta y le ata las muñecas a los brazos de la silla con más cinta, desabotonándole la blusa para revelar su sujetador de encaje morado mientras aprieta sus pechos y ella se retuerce impotente, ahogando sus gemidos con la cinta. Atada a la silla, sabe que nadie la buscará, así que intenta desesperadamente escapar, rodando por la oficina con la esperanza de llamar la atención a través de las cortinas o encontrar algo en los cajones que pueda cortar la cinta. Se pregunta por qué no tiene unas tijeras en su oficina, ¡serían de gran ayuda ahora! Forcejea contra la cinta, pero está tan bien sujeta que pronto se da cuenta de que no hay escapatoria: deberá sufrir su castigo toda la noche. Tras horas de lucha inútil, su jefe regresa en las primeras horas de la mañana. Como la oficina no abrirá por un par de horas más, le dice que tenía algo más planeado para ella, y ella lo mira con temor. Comienza a cortarle la cinta, y aunque Chrissy está aliviada, también preocupada. Tan pronto como se quita la cinta de la boca, vuelve a suplicarle que ya aprendió la lección, pero sus desesperadas súplicas no son suficientes para evitar lo que viene después…