Raquel sola y atrapada: terror en vacaciones
Terror en vacaciones para la universitaria en bikini. La atractiva Raquel llega a su casa alquilada para las vacaciones de primavera, se relaja al sol y hace una llamada a su novio, quien debía encontrarse con ella. Parece que él tuvo que cambiar sus planes y no pudo llegar, Raquel se decepciona al saber que pasará la semana sola. Cierra los ojos para tomar un poco de sol mientras piensa qué hacer. Se queda dormida, solo para despertar cuando una sombra cae sobre su rostro. Abre los ojos, pero es demasiado tarde: una mano grande y musculosa se clava sobre su boca antes de que pueda gritar. Mira hacia arriba y ve a un bruto enorme encapuchado que la domina, le introduce un trapo anudado entre los dientes y le ata la mordaza apretada detrás de la cabeza. La aterroriza y la empuja boca abajo sobre la hamaca, le jala los brazos hacia atrás. Siente la fina cuerda de ropa cortando la carne blanda por encima de sus codos al ser apretados con fuerza detrás de su espalda. Llora y grita contra la mordaza mientras el tipo la sienta, le saca sus tetas firmes del top del bikini y las manosea sin piedad. La levanta para observarla mejor, pero Raquel ve su oportunidad: con un rápido golpe de rodilla en la entrepierna, el bruto cae y ella escapa corriendo. Se dirige hacia el lado de la casa, debe llegar a los vecinos para pedir ayuda. Corre entre la casa y la cerca alta y sólida hacia la puerta, el único obstáculo entre ella y la libertad es el cerrojo en la parte superior de la puerta. Pero con los codos tan apretados detrás de la espalda, no hay manera de alcanzarlo con sus manos. Intenta llegar al cerrojo con la nariz, pero está demasiado alto incluso de puntillas. Raquel grita contra la mordaza y patea la puerta de frustración, se gira para buscar otra ruta de escape, pero se queda atrapada al ver al bruto encapuchado acercándose. La empuja contra la cerca y le jala las muñecas hacia atrás. Siente las vueltas ajustadas de la cuerda hundirse profundamente en sus muñecas mientras las aprieta con fuerza. Luego, la agarra del pelo y la arrastra de vuelta al patio trasero. La empuja dentro de un cobertizo, le agarra las muñecas y las ata a una cuerda que cuelga del techo. Sus brazos son jalados hacia arriba detrás de la espalda, con las muñecas sobre su cabeza en un cruel estrapado. Le quita el top del bikini y le ata una cuerda ajustada entre las piernas. Raquel se siente indefensa cuando le atan los tobillos juntos. El bruto la deja sola en el cobertizo caliente para castigarla por intentar escapar, le dice que volverá más tarde para conocerla mejor. Raquel llora y grita contra la mordaza mientras tira de las cuerdas ajustadas, no hay escape posible.