Raven y el corsé mágico: atrapada por su ego
Raven y el corsé mágico
Tras su último encuentro con restricciones encantadas, uno pensaría que la profesora Raven sería más precavida, pero su curiosidad y su ego la llevaron a caer en la misma trampa. Un paquete misterioso llegó a la escuela, y en lugar de documentarlo y guardarlo en un estuche mágico, Raven decidió que el sexy corsé se vería muy bien en su cuerpo tonificado. Así que se lo llevó a casa sin avisar al personal. Al probarlo, el corsé se ajustó mágicamente, atrapando sus brazos y manos en un abrazo apretado alrededor de su estrecha cintura. Intentó liberarse, dándose cuenta de que la única salida sería lanzar un contrahechizo. Pero un bozal encantado cercano tenía otros planes: voló por la habitación y se alojó en su boca abierta, dejándola incapaz de hablar. En pánico, Raven luchó contra el abrazo inquebrantable, rodando por el suelo en su lencería, mientras sus largas piernas quedaban mágicamente fusionadas por correas encantadas que aparecieron de la nada. Demasiado tarde se preguntó quién habría puesto esa trampa, y su pregunta fue respondida por una presencia demoníaca invisible, cuya risa resonó en la habitación solitaria. Suplicando por su liberación, Raven fue arrastrada mágicamente a quién sabe dónde, para enfrentar quién sabe qué.