El Poder de los Cinturones de Castidad: Lucha y Sumisión de Rachel
Rachel vs. su sobrecompromiso
Rachel planeaba pasar la noche y, medio en broma, mencionó que le gustaría estar atada toda la noche. Sabiendo que nunca desperdiciaría esa oportunidad, aceptamos hacerlo realidad. Sospecho que esperaba un respiro de su corsé de castidad mientras estaba inmovilizada en la cama. Pero sé que no es lo que realmente quiere. Ella anhela una atadura fuerte. Dejándola con el corsé y el sujetador, la meten en una camisa de fuerza, una barra separadora y una capucha. Una mordaza de cinta adhesiva le envuelve la cabeza para silenciar cualquier protesta fingida. Es claro que Rachel tiene energía que quemar antes de dormir, así que la levanto de puntillas por la capucha. Tarda un rato, pero pronto comienza a cansarse y está lista para ser encadenada al sofá por la noche. Esta noche no habrá cama cómoda.