Rubia Atada – Cecelia Taylor Escoltada
La novia consentida recibe una sorpresa
La sexy Cecelia y su novio han estado hablando mucho sobre el role play y cómo animar su relación, así que un día él decide sorprenderla. Sabiendo que a ella le encanta ser burlona y juguetona mientras él intenta dominarla o atarla, esta vez decide saltarse todo eso y simplemente agarrarla. A la mañana siguiente, finge irse a trabajar como siempre, pero se esconde y espera a que ella baje las escaleras. Cuando por fin lo hace, la agarra y le tapa la boca con la mano. Ella grita y se resiste, pero el susto y la sorpresa son demasiado para ella y se desmaya. Cuando despierta… está completamente atada frente al sofá, preguntándose cómo llegó allí. Su novio entra y le mete sus bragas sucias en la boca, sellándolas con cinta adhesiva. Ella se resiste, pero al ver que es él, deja escapar una pequeña sonrisa. Está impresionada de que haya hecho todo esto para engañarla y atarla. ¿Qué hará después? Le desata el top de satén y se lo arranca, dejando sus tetas al descubierto. Luego, le ata los dedos de los pies con una cuerda y la deja allí, luchando contra las cuerdas apretadas. Cuando se mueve de cierta manera, la cuerda entre sus piernas roza su clítoris a través de sus leggings de spandex sedosos… Le encanta y gime a través de su mordaza. Su novio añade más cuerdas, llevándole las rodillas al pecho y dejándola efectivamente inmovilizada en posición de ‘bola atada’. Ahora, con los pies atados y las cuerdas tan tensas, no puede moverse en absoluto. Su novio aprovecha al máximo. Sabe que odia que la hagan cosquillas, así que no duda en atacarle las costillas y los pies indefensos con los dedos. Ella se retuerce y grita a través de la mordaza, pero no puede escapar. Le da unas nalgadas en su perfecto culo y luego le quita la mordaza. Le suelta parcialmente, dejando sus muñecas y tobillos atados. Le dice que intente liberarse, pero que si se pone burlona, la hará cosquillas y le dará más azotes. ¡Y más! Ella lo mira con severidad mientras se sienta y trata de liberar sus muñecas. Él sonríe, sabiendo lo mucho que quiere insultarlo o decirle de todo. No lo hace… Resiste, consciente de que él aprovechará cualquier oportunidad para hacerla sufrir más… Y finalmente, cuando se cansa y se da cuenta de que no puede liberar nada… Tiene que pedirle que la suelte. Y tiene que decir ‘Por favor’… Y llamarlo ‘Señor’.