Sarah Brooke – Atada y Enfundada: Un Destino Siniestro
Sarah Brooke Abre los ojos y al instante sabe que algo no va bien. Intenta moverse, pero no puede. Es entonces cuando se da cuenta de que está atada. Gira y mira en el espejo. Se horroriza al verse: sus manos están atadas a la espalda, y su boca está tapada con cinta transparente que esconde algo azul detrás. El azul le resulta familiar. De pronto lo recuerda: son sus propias bragas de ayer, metidas en su boca. *«¡Dios mío! ¿Quién me hizo esto?!»*, piensa mientras forcejea. Se arrastra hacia la puerta, desesperada por escapar, pero entonces aparece un hombre que no conoce. La arrastra lejos de la puerta, le levanta la falda y le abre el sujetador con rudeza. *«Si me das problemas, te quitaré las bragas y me divertiré contigo»*, le advierte. Sarah queda reducida a su corsé y medias, con los pechos al descubierto, luchando por liberarse.