Tacones altos y cuerdas: la lucha de Luna en strappado
Amordazada con sus propias bragas y estirada en un cruel strappado. Versión MP4 1280×720 protagonizada por Luna Dawn en bondage, doncella atrapada, cuerdas, tacones altos, vestido de gala, codos atados, strappado, forcejeo, amordazada con la mano, tetas grandes, tatuajes, mordaza de bragas, cinta adhesiva, ahogos en pantalla, BDSM.
Aún con su vestido de gala, Luna es arrastrada al antro atada y vendada, con la mano del Cazador apretada sobre su boca. Luna siente cómo sus pobres codos se besan detrás de su espalda mientras las cuerdas se clavan en la carne blanda de sus brazos y muñecas. No puede ver nada con el pañuelo de satén que le cubre los ojos. Siente cómo sus brazos son levantados detrás de la espalda y una cadena se sujeta a sus muñecas. El Cazador le dice que va a llamar a su marido para que pague su rescate. Luna escucha el teléfono sonar y luego la voz de su esposo al otro lado. El Cazador hace sus demandas, retira su mano de la boca de Luna y la deja suplicar y llorar pidiendo ayuda. Vuelve a taparle la boca con la mano y termina la llamada. Tras colgar, Luna escucha el chirrido de un cabrestante y siente cómo sus muñecas son elevadas aún más detrás de su espalda. Luna suplica, maldice y llora mientras sus hombros son retorcidos en el cruel strappado. El Cazador le quita la venda y, para su horror, mete la mano bajo su vestido y le baja las bragas por las piernas. Las protestas de Luna son ignoradas mientras enreda sus bragas en su mano y se las mete a la fuerza en la boca. Saca un rollo de cinta adhesiva, la pasa entre sus labios y la envuelve apretadamente alrededor de su cabeza. La cinta se enrolla varias veces, sellando su boca con las bragas dentro. Vuelve al cabrestante para castigarla por protestar y levanta sus muñecas aún más alto. Luna forcejea sin poder hacer nada mientras le ata las rodillas con fuerza. Mira sus tetazas y se lame los labios antes de agarra más cuerdas. Envuélvelas alrededor de su pecho y hace un sujetador de cuerdas para resaltar sus grandes tetas dentro del vestido ajustado. Luna golpea el suelo con sus tacones de aguja para protestar antes de que le ate los tobillos con fuerza. La deja colgada del strappado, indefensa, para ir a cobrar su rescate. Le dice que con suerte alguien vendrá en unas horas a liberarla de las crueles cuerdas. Luna grita contra su mordaza mientras, incrédula, lo ve salir de la habitación. Tira desesperadamente de las cuerdas, pero se da cuenta de que es inútil: no hay manera de escapar de las cuerdas ajustadas por sí misma. Grita y pide ayuda, pero sus gritos ahogados y llantos no serán escuchados en el almacén abandonado.