Una situación ajustada: la negación de Jayda y sus consecuencias
Jayda – Sacando el cuello
Jayda es una chica rebelde, y aunque esté atada con fuerza a una silla, con la boca bien abierta y llena de goma, se niega a mi simple petición. Todo lo que le pedí fueron sus viejas bragas. Incluso le ofrecí veinte dólares por ellas, pero me insultó y rechazó la oferta. Ahora no tendrá oportunidad de reconsiderar el trato… ni ningún OTRO trato, por cierto. Le relleno la boca con una pelota antiestrés densa, le envuelvo la cara con una venda médica, la refuerzo con cinta americana y, por último, añado una capa adicional de cinta de vinilo gris, muy ajustada y muy pegajosa. Ahora, bien silenciada, no puede evitar que le pase las manos lentamente por el cuerpo, y desde luego no puede evitar que le ate una cuerda al cuello, la lleve al techo y le dé un buen tirón. Puede respirar, pero pronto aprende que más le vale no forcejear demasiado si quiere seguir haciéndolo. La dejo sola así, preguntándome si aprenderá la lección o si tendré que volver para darle un recordatorio más estricto.