El secuestro de Rosie: cautiva joven en apuros
Rosie – Atada y amordazada
¡Incontables mujeres desaparecen cada año, y Rosie lo estaba comprobando en carne propia! Estaba fuertemente atada, con una mordaza de bola en la boca y forcejeando en las garras de un hombre que no podía resistirse a ella. Con gran deleite, le arrancó la falda, le abrió la blusa y le rasgó las medias para exponer su apretado coño, todo para su placer y su creciente terror. Cuando la dejó completamente desnuda, salvo por sus tacones y las medias, con la boca rellena de tres pañuelos y sellada con interminables vueltas de cinta adhesiva transparente, estaba en un pánico absoluto por lo que vendría después. Mientras la ataba en una bolita apretada, le explicó que no podía quedarse con ella, así que ¡tendría que meterla en una bolsa para transportarla! Rosie se encontró luchando dentro de una bolsa de lona que cerraron con cremallera, dejándola completamente atrapada hasta que él estuviera listo para irse.