La secretaria Iliana: atada con cuerdas y tacones altos
La alta y esbelta secretaria Iliana es arrastrada al antro por el Cazador con su mano fuertemente tapándole la boca. Con los codos aplastados y atados a la espalda con cuerdas, no puede resistirse. La empuja contra una silla y saca un trapo grande del bolsillo, metiéndoselo profundamente en la boca. Iliana intenta gritar, pero el trapo ahoga sus patéticos alaridos de auxilio. Luego le sella la boca con varias capas de cinta adhesiva apretada alrededor de su cabeza. La levanta de nuevo y ata otra cuerda alrededor de su cintura, bajándola entre sus piernas. Su falda lápiz se levanta mientras la cuerda del coño se hunde en sus bragas de satén brillante. La cuerda se clava en su conejito al empujarla de vuelta a la silla, pasando la cuerda bajo su culo y atándola a sus muñecas ya inmovilizadas. Los codos de la pobre Iliana quedan pegados a la silla por la cruel cuerda del coño, tan ajustada. Luego, más cuerdas rodean su pecho, hombros y brazos, inmovilizando su espalda y hombros contra la silla. Sus largas piernas son abiertas de par en par, sus pies son llevados hacia los lados de la silla y sus tobillos son amarrados a la parte trasera. El Cazador juega y la provoca inclinando la silla hacia atrás para demostrar lo indefensa que está. La deja llorando y gimiendo entre las cuerdas brutalmente ajustadas; la pobre Iliana apenas puede moverse mientras las cuerdas se le clavan en la carne.