Luchas desesperadas: Gigi atada con cuerdas y tacones
El Cazador necesitaba una noche tranquila para trabajar, así que dejó a su esposa atada y amordazada en el salón. Gigi forcejea desesperadamente con las cuerdas, pero están muy apretadas. Sus codos se tocan detrás de la espalda y sus muñecas están fuertemente atadas, fusionando sus antebrazos. Sus piernas curvilíneas están unidas con cuerdas alrededor de los tobillos y las rodillas. El Cazador le ha metido un viejo pañuelo en la boca y luego ha pasado una venda elástica negra entre sus labios, envolviéndola apretadamente alrededor de su cabeza para mantener el pañuelo bien hincado. Gigi grita y maldice a través de la mordaza, exigiendo que la liberen. Se cae del sofá al suelo y sigue luchando y maldiciendo las cuerdas hasta que El Cazador tiene que entrar para calmarla. Le ata una cuerda alrededor de su cintura estrecha, la baja entre sus piernas y la entierran profundamente en sus bragas. Su coño queda partido en dos y luego la cuerda sube por el culo y entre sus muñecas atadas. Desde las muñecas, la cuerda pasa entre sus tacones de aguja atados y se ajusta en un estricto hogtie. Al apretar el hogtie, la cuerda entre sus piernas se clava más hondo en sus bragas. Luego le advierte que se mantenga callada y la levanta sobre las puntas de sus rodillas. Gigi grita aterrorizada a través de la mordaza mientras está equilibrada sobre las rodillas. El Cazador la baja al suelo y la deja atada, amordazada y completamente inmovilizada en hogtie por la noche.