Pesadilla de Smittens: Atada y Tapada en un Encuentro Desesperado
Smittens envuelta por un ladrón
Cuando Smittens regresó a casa de hacer recados, se encontró con una desagradable sorpresa: un ladrón que le puso la mano sobre la boca y la arrastró al dormitorio para lo que resultó ser una verdadera pesadilla. Primero, la ató con una cantidad descomunal de cinta aislante negra súper ajustada y pegajosa, sujetando sus piernas y pies juntos y clavando firmemente sus brazos y manos a los costados. Luego, le metió la boca hasta reventar con un trapo viejo y lo selló en su lugar envolviendo más de esa horrible cinta alrededor de su bonita carita. La dejó sola mientras terminaba de saquear el edificio, y Smittens comenzó a revolcarse y forcejear, gritando contra su bozal con la errónea esperanza de que alguien, cualquiera, la escuchara. Al darse cuenta de que la ayuda no llegaría, se puso en pie a duras penas y saltó hasta la sala de estar, rezando por no toparse con el ladrón. La suerte estuvo de su lado y no pudo encontrar al ladrón, pero Smittens aún necesitaba liberarse. Se arrastró estilo gusano por el suelo hasta la cocina, donde logró ponerse de pie subiendo su cuerpo lentamente y con dolor por la nevera. Saltando de aquí para allá, buscaba una herramienta para cortarse libre, pero su búsqueda fue interrumpida por el regreso del ladrón. La agarró, le tapó la boca con la mano y la llevó a la sala, donde la momificó en un capullo ultragroso y ultrajustado de la temida cinta. ¡Ahora no había realmente ninguna posibilidad de escape! Todo lo que la pobre chica podía hacer era forcejear, gruñir y mover inútilmente los pies cubiertos por calcetines.