Vecino: Sorpresa Perversa
Él no ha dejado de mirarla desde que se mudó y ahora por fin hace su jugada. La sorprende en la puerta mientras sale a hacer mandados, la arrastra de vuelta al salón y la amordaza con fuerza para ahogar sus gritos. Le ordena que se calle y saca cinta americana. Ella le pregunta para qué sirve y él se la muestra atándole las muñecas detrás de la espalda con fuerza. Harto de sus lloriqueos y súplicas, le pega varias tiras de cinta en la boca para poder seguir atándole los tobillos, piernas y pecho. Una vez bien asegurada, le dice que va a explorar la casa y la deja allí, indefensa, forcejeando en vano. Ella intenta escapar desesperadamente antes de que el vecino depravado vuelva por ella, pero la cinta es demasiado resistente. Tras un agotador forcejeo sin éxito, él regresa y le anuncia que tiene algo especial preparado. Le agarra los pechos y los manosea mientras ella se retuerce y gruñe de protesta, pero no puede hacer nada. ¡La levanta aún atada y amordazada y la lleva arriba para seguir con su diversión!