Ordeal de Chrissys en el Calabozo: Tortura Sexual y Placer Sin Fin
Chrissy se ve envuelta en otra situación de peligro, esta vez fuertemente envuelta en múltiples capas de film plástico y asegurada con cinta adhesiva a un poste de madera en el centro de un siniestro calabozo. Sabe que el hombre que la ha reducido a este estado tiene planes siniestros para ella. Un vibrador Hitachi ha sido colocado entre sus piernas y firmemente envuelto en su lugar. Ella le suplica que la suelte y le pregunta qué quiere y por qué la está tratando así. Él no le da ninguna respuesta, pero decide que necesita callarla antes de continuar con su tortura. Así que introduce un trapo blanco en su boca y la enmuda con cinta, envolviendo la cinta alrededor del poste de madera, ahogando sus gritos de ayuda y prácticamente inmovilizando su cabeza, dejando que solo pueda mirar alrededor de la habitación con temor. Ahora que está efectivamente amordazada, él planea divertirse con su cautiva momificada. Comienza desgarrando lentamente algunas capas de film para exponer sus pechos y manosearlos. Luego le muestra un par de pinzas para pezones que planea usar en ella. Ella no puede mirar hacia abajo debido a la mordaza, por lo que el dolor la sorprende cuando cada una de las pinzas se cierra sobre sus sensibles pezones. Ella emite un sonido de protesta y intenta forcejear, aunque apenas puede moverse. Él decide que es momento de añadir un poco de placer para contrarrestar el dolor, incluso si ella parece poco entusiasta. Enciende el vibrador y sus gemidos ahogados se convierten gradualmente en quejidos de placer. Luego añade un pesado candado a la cadena de las pinzas, el peso adicional tirando de sus pezones en una mezcla intensa de dolor y placer. No tarda mucho antes de que las vibraciones la lleven a un orgasmo poderoso. Él retira las pinzas de sus pezones, pero no apaga el vibrador ni parece tener intención de hacerlo pronto. Chrissy está destinada a correrse una y otra vez mientras suplica por clemencia a través de su mordaza. Para su horror, el hombre despiadado la deja allí envuelta y amordazada, con el vibrador aún encendido, sin indicación de cuándo regresará por ella. Ella llora y forcejea sin ayuda mientras debe soportar el orgasmo aparentemente interminable. ¡(DURACIÓN: 12 minutos y 45 segundos)!